El índice relativo de ruralidad (IRR) es un índice agregado desarrollado por Waldorf (2006). Una de las ventajas de esta metodología es que ha sido usada y probada en investigaciones de diferentes áreas para definir el grado de ruralidad. Entre otros trabajos, destaca el de De Montis, Caschili y Trogu (2012) para estudiar la accesibilidad y el aislamiento; el de Gallardo y Scammahorn (2012) para analizar la formación de actitudes empresariales; y el de Heflin y Kathleen (2012) para identificar territorios con necesidades en servicios humanos. Este índice es multidimensional y puede ser calculado a diferentes escalas; originalmente fue creado para el nivel de condados, pero también se ha aproximado a grupos de condados (Muhlenkamp y Waldorf, 2008). Además, es una medida continua y no dicotómica, y considera la ruralidad como un concepto relativo, es decir, cada territorio tiene asociado un grado de ruralidad relativo respecto al grado de los otros territorios (véase el anexo 1).
El índice genera un continuo multidimensional para medir el grado de ruralidad mediante cuatro pasos:
Las dimensiones de ruralidad que Waldorf (2006) elige son, en el nivel de condado, el tamaño poblacional del condado y su densidad debido a que esos indicadores han sido utilizados en la mayoría de las tipologías, y la lejanía o el aislamiento del condado, considerando que es un buen criterio de caracterización de lo rural; por último, la autora integra el porcentaje de población que vive en áreas urbanas.
Los resultados se muestran en el mapa 2. Las áreas de menor ruralidad se muestran en amarillo y permiten apreciar las zonas urbanas más conocidas de México: el centro, algunas localidades en las costas y la zona norte del país. El cálculo realizado a nivel de municipio no permite una apreciación fina de la ruralidad. Por ejemplo, todos los municipios de Baja California aparecen como totalmente urbanos. Hay pocos municipios con el color verde más intenso (IRR superior al 90%) y predominan situaciones con IRR superiores al 50%.